ultimaresena

viernes, 3 de agosto de 2012

The (Mercè Rodoreda) Experience II

The (Classic) Experience es una sección de Lector Empedernido -como si yo fuera el único intelectual que reseña clásicos- en la cual haré pequeñas reseñas de las novelas clásicas que vaya leyendo (desgraciadamente, son pocas). Esta sección es aperiódica, es decir, tendréis una entrega siempre que a mi me salga del monóculo.


Mirall trencat, Mercè Rodoreda

Esta es la historia de una casa, de un jardín abandonado y de tres generaciones de una misma familia. Es la historia de una joven que ayudaba a su madre a vender pescado en la Boqueria, de un broche de un ramo de flores brillantes y de un abanico con una manzana verde pintada en él. Es la historia de un armario nacarado en negro con dos soldados japoneses pintados en dorado en las puertas y de unas plumas de pavo real. De rosas blancas como puños, de un jarrón de cristal y hierro, de violetas, de columnas de mármol rosas, de unos pendientes de estrella, de una aguja de corbata con una perla gris y rosada, de un laurel, de tres cedros centenarios, de una laguna que, hacia el centro, tenía hasta siete palmos de profundidad... y de secretos.

Esta es la historia de un
espejo que refleja el tiempo... de un espejo roto.

"Jo, ànima, no tenia pits de tan petitons que eren... L'àngel, amb la ploma de les ales una mica rossa a les puntes, tenia la cabellera que semblava un glop de nit." La senoyra Teresa la interrompé: "No m'havia dit mai que tingués cabellera." "Les últimes vegades, sí. I m'agafava per la cintura, amb un sol braç com un cinturó, i amb l'altre braç enlaire i un dit estirat s'obria camí cap al cel. Jo, amb els peus penjant, mig desmasiada i mig eixordada pels batecs de les ales, em deixava agafar; volàvem més enllà del cel i ens assèiem damunt de la lluna fins que l'àngel se n'anava tot dient-me que tornaria. M'havia estès damunt d'una pila de pols de lluna dura com un roc... i tornava enamorat. I ara, senyora Teresa, prou." "Però les altres vegades el somni s'acabava quan s'asseien." "Sí, senyora, però un somni, si sempre és el mateix, es veu que canvia. Ja és prou misteriós que el somiï tant i tant. Ara, cada vegada que el somio, és diferent, i quan em fico al llit ja penso ¿com serà?" "Miri, Armanda, els pastissos que queden; mengi-se'ls abans de dormir perquè la dolçor li dugui el seu somni d'amor. No el deixi morir, Armanda… no el deixi morir mai."
~
"Yo, alma, no tenía pechos de tan pequeñitos que eran... El ángel, con las plumas de las alas un poco rubias en las puntas, tenía la cabellera que parecía un trago de noche." La señora Teresa la interrumpió: "No me había dicho nunca que tuviera cabellera." "Las últimas veces, sí. Y me cogía por la cintura, con un solo brazo como un cinturón, y con el otro brazo alzado y un dedo estirado se abría camino hacia el cielo. Yo, con los pies colgando, medio desmayada y medio ensordecida por el latido de las alas, me dejaba coger; volábamos más allá del cielo y nos sentábamos encima de la luna hasta que el ángel se iba diciéndome que volvería. Me había tendido sobre un montón de polvo de luna duro como una roca... y volvía enamorado. Y ahora, señora Teresa, basta." "Pero las otras veces el sueño se acababa cuando se sentaban." "Sí, señora, pero un sueño, si siempre es el mismo, se ve que cambia. Ya es bastante misterioso que lo sueñe tanto y tanto. Ahora, cada vez que lo sueño, es diferente, y cuando me meto en la cama ya pienso ¿cómo será?" "Mire, Armanda, los pasteles que quedan, cómaselos antes de dormir para que el dulzor le traiga su sueño de amor. No lo deje morir, Armanda... no lo deje morir nunca."

Mi historia con esta novela se remonta hasta casi diez años atrás. Con la edad que tenía por aquél entonces, poco sabía de la programación que daban en televisión... para mí solo existían los animes que ya veía de niño y las series de dibujos animados. Pero el anuncio de una serie de TV3 llamó mi atención: unas escaleras, una mujer con un dominó violeta, un espejo que caía y que se rompía y un título, Mirall trencat. Años más tarde aún lo recordaba... y me sorprendió encontrarme con ese mismo título en el libro de lengua catalana. Desde entonces supe que debía leerlo, que Mercè Rodoreda me tenía preparado algo especial para mí, y ya pude casi afirmarlo con mi lectura de La plaça del Diamant. Y tuve miedo de leerlo, tuve miedo mientras leía Mirall trencat... temía que me decepcionase... pero no lo ha hecho. Creo que Mercè nunca podría decepcionarme.

La narración de esta novela es ligeramente diferente a la de La plaça del Diamant porque no está escrita en primera persona, sino en tercera, aunque este pequeño detalle no impide que nos sintamos próximos a los personajes. No obstante, el lirismo, que parece ser una característica inmanente en todas las obras de Rodoreda, estará allí para acompañarnos a la largo de la historia de la familia Valldaura. Además, también nos encontraremos con la puntuación especial de la autora, con la utilización de las comillas en los diálogos en lugar de nuestros amados guiones, e incluso, en ocasiones, con pensamientos entremezclados con descripciones. No negaré que en algunos momentos el estilo tan propio de la autora ha llegado a confundirme y he tenido que leerme más de dos veces un fragmento para entenderlo correctamente, pero puedo asegurar que esos momentos los podría contar con los dedos de una mano y que su belleza puede curar todos los males.

Por otro lado, es necesario destacar la estructura de esta obra, llena de anacronías, especialmente analepsis, que ayudan a conocer mejor a los personajes, su historia y su pasado, amén de otros pequeños detalles que enriquecen la historia y que lo conectan todo. También me gustaría destacar la temática de la novela, que parece ser un tema recurrente en los libros de Mercè Rodoreda: el paso del tiempo, su efecto sobre las personas y la psicología humana; entremezclados de forma magistral y que harán las delicias de todo aquel obsesionado con ellos -como un servidor.

¿Y qué podría decir sobre sus personajes? Pues no mucho, ya que por poco que dijera podría destriparos algún momento de la novela. Solo puedo decir que han conseguido fascinarme, todos y cada uno de ellos, con su profunda, compleja y marcada personalidad, y más de uno me ha sorprendido ya fuera para mal o para bien.

En definitiva, ¿lo recomendaría? Por supuesto. ¿Rodoreda ocupa ya un lugar más que especial en mi corazón y en mi estantería? Indudablemente. Tanto su prosa como sus historias han conseguido cautivarme, al menos ya en dos ocasiones y en algunos de sus cuentos, y estoy seguro que volverá a lograrlo con el resto de sus libros. En Mirall trencat o Espejo roto podréis encontrar una historia desgarradora de una casa, de un jardín abandonado y de tres generaciones de una misma familia que os conmoverá y os estremecerá a cada página.

6 comentarios:

Anna López 3 de agosto de 2012, 23:52  

Tengo ganas de releerlo. Lo leí en bachillerato y se me hizo un poco largo, aunque la pluma de esta autora me enamoró.

Te ha quedado una reseña muy bonita. :)

Patry-Chan 4 de agosto de 2012, 8:50  

¡Uff! Mirall trencat lo tenía como obligatorio para la selectividad pero no lo leí >-< nunca veía el momento de ponerme a ello.
Recuerdo obras de Rodoreda con mucho cariño pero la verdad es que lo pasaba fatal leyendola porque todo lo pinta muy deprimente y me deprimo yo también xDD
Pero no hay duda que sus libros son una maravilla, escribía como pocos lo han hecho, es espectacular.
Todo y deprimirme sus historias la verdad es que me han enganchado en todas las ocasiones, eso sí, soy algo reacia a leer sus obras por el estado en que me dejan >.<

Srta. Juth 4 de agosto de 2012, 22:01  

A mí no me tocó leer nada de Mercè en Bachillerato, así que de momento no he podido leer nada suyo...
En las clases de literatura se la ha nombrado miles de veces y tengo ganas de probar algo suyo :)
Me gusta la manera como lo reseñas, se nota que disfrutas de los clásicos y transmites ese "amor" a los demás, que nos quedamos con ganas de leerlos *^*

Pues nada, no haré alusión a cierto chiste malo que me ha llevado a comentar.

Abracitos:)

Cristina Leitón 5 de agosto de 2012, 1:37  

Qué delicia de reseña, qué brutalidad de libro, qué ganas de releerlo y qué biblioteca tan chuli vamos a tener en Pemberley. Tras la boda no necesitaremos salir de casa porque allí lo tendremos todo.

PD: he pensado que, como Pemberley es tan grande, tiene tantas alas y sólo somos dos, podríamos montar una FNAC para nosotros.

PD2: love you, Sir ♥

claire 11 de agosto de 2012, 19:28  

Pues después de leer La plaça del Diamant el verano pasado dudé en leerme también Mirall trencat este verano pero al final me decanté por Aloma de Mercè Rodoreda. Te l'has de llegir! també és genial i segur que t'agrada! :) jo per la meva part llegiré Mirall trencat de seguida que pugui! ^^

Bon estiu! :)

Cris 22 de agosto de 2012, 21:03  

Enhorabuena por la reseña, Matt. Leí Mirall Trencat en bachillerato y me encantó, recuerdo que analizamos muchas de sus metáforas y que cualquier detalle cobra mucha importancia en los acontecimientos. Por tu reseña me han entrado ganas de releerlo.

Eventos

ultimareseña ultimareseña

¿Des de dónde visitan "Lector Empedernido"?

Imagen de título:

Las fotos originales de las cabeceras han sido buscadas en Wehearit.

  © Blogger templates Psi by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP